El oportunista

La mala gestión del actual Alcalde de Iznalloz ha hipotecado a las generaciones futuras

La lengua castellana es rica en refranes que vienen ni que pintado al comportamiento de Mariano Lorente. Dice uno: De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.

La desgracia de un pueblo es ser administrado por un vividor que ha hecho de lo público su modo vivendis. Todo cuanto se diga es poco de este político que llegó siendo un niño al Ayuntamiento de Iznalloz, y a poco que los ciudadanos se descuiden se jubilará dentro de el. Pero como dice aquel; no hay mal que cien años dure. Lo lamentable, es que su acción negativa perdura y sus enormes deudas se las cuelga a las generaciones futuras. Así vale cualquiera. 

Mediado el mes de Noviembre de 2012, de nuevo Iznalloz salió a los medios, y como casi siempre para reflejar una situación lamentable. Un ciudadano de Iznalloz pedía ayuda en la televisión. Su situación por enfermedad de un hijo era angustiosa. Fueron muchos los ciudadanos de diversos lugares que acudieron en su ayuda. Dinero, materiales, mano de obra, fontanería, mantas, sábanas, pintura, puertas, lavabo, Water, etc., etc. Casi se podía decir que lo básico para lo que se estaba pidiendo se había resuelto.  Pero faltaba la guinda. El alcalde Mariano Lorente, vio el cielo abierto.  Nadie sabe si es que estaba tranquilamente viendo la televisión, o es que alguien le avisó. El caso es que a punto de finalizar el programa sonó el teléfono en pantalla. Se lo pusieron a huevo. Después de un torrente de solidaridad  ciudadana, cuando todo lo que se necesitaba estaba ya concedido por muchísimas personas que se habían solidarizado con la causa; sorpresa, D. Mariano al teléfono. Soy el alcalde de Iznalloz. A ver, que le hace falta al ciudadano de mí pueblo.  Hombre, un alcalde en solidaridad con un necesitado exclamó la locutora. Diga con qué va a ayudar. Voy arreglar toda la casa y le voy a dar mientras esta situación perdura.1.000 euros mensuales. Palmas, muchas palmas.

El oportunista se descubrió solo. No hacía ni dos meses que lo había echado de su despacho.   Pero claro, la tele no estaba delante.

Caridad televisiva se le puede llamar a esto. Los oportunistas nacen, no se hacen. El alcalde de Iznalloz es todo un caso.

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