El timo de la bolsa de empleo

Aprobada por unanimidad, el ego del Sr. Mariano Lorente, alcalde de Iznalloz, le impide ponerla en marcha

EsclavoLo habíamos pronosticado. El iluminado que gestiona Iznalloz (Mariano Lorente), arropado por un equipo de neófitos, no aplicarían el acuerdo de creación de una Bolsa de Empleo Municipal, aprobada por unanimidad de los grupos políticos. El ego del alcalde no le permite asumir propuestas de nadie. El solo ve votos y conspiraciones. Su ordeno y mando es infalible. Los que se atreven a proponer, son fracasados que solo buscan prestigio.   Con un alcalde de este calibre poco puede evolucionar Iznalloz. La Bolsa de Empleo no se ha hecho por miedo aparecer como un simple pelele sin mando. Tenía miedo de perder el único poder que ejerce, la colocación de 5 días. Sigue colocando a dedo a los afines y aquellos a quienes trata de comprarles el voto, pero ignora, o al menos lo disimula, que los ciudadanos ya no son tontos, saben muy bien cuál es el negocio de este mandamás y cuanta parte de culpa tiene en el estado de abandono que padece nuestro pueblo.

        Los miles de euros que entran en Iznalloz para dar trabajo se escapan por las alcantarillas. Ni el PER, ni los Planes Provinciales, ni las subvenciones y proyectos varios que se aplican durante el año no lucen. Bandadas de petos deambulan por las calles con carros y escobas al hombro, pero el pueblo siempre está sucio. Nadie controla ni exige nada. Ni un solo proyecto de interés se ejecuta. Este pueblo ha entrado en una fase de anarquía donde nadie cumple ni obedece. Muchos son los que no pagan impuestos. Muchos son los que trampean el agua. Muchos son los que no cumplen las ordenanzas fiscales. 

         Junto al antiguo defensor de los trabajadores (Ruiz Valdivia) el alcalde ha impedido que se aplique y se ponga en marcha la Bolsa de Empleo, pero ya saben todos los ciudadanos cual es el juego que se traen entre manos. Administrar la mendicidad no es un mérito es, cuando menos, una desgracia que algunos quieren vender como un logro de su magnanimidad.

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