IZNALLOZ SE VOLVIÓ DE ESPALDAS

Ayer día 1 de marzo no me quería creer lo que estaba viviendo. Es cierto que llovía y mucho. Es cierto que el día no acompañaba. Es cierto que hay apatía y desilusión, pero todo eso junto, no eran motivos para que nadie, y digo nadie, saliera a recibir a los miembros de la MARCHA DE LA DIGNIDAD, que procedentes de Granada y en su camino hacia Madrid, iban hacer escala en Iznalloz.

Siento vergüenza ajena, y añado más, visto lo visto, me niego aceptar que en Iznalloz haya necesidades, y hasta pongo en tela de juicio que haya conciencia de clase. Ayer, este pueblo nuestro, en mi opinión,22 M SALE DE IZNALLOZ no estuvo a la altura. Con un 70% de paro juvenil. Con un 40% de paro crónico, con mendicidad en los contenedores de algunos comercios, con colas en el ayuntamiento pidiendo limosna y trabajo, y nadie salió a recibir a quienes de una manera desinteresada se pusieron a caminar para gritar alto y fuerte que hay otra manera de gobernar.

Llegaron empapados. Eran el rostro de la DIGNIDAD. De Peligros, pasando por Deifontes hasta llegar a Iznalloz. Los hambrientos, los parados, los que comen del sistema no quisieron pasar frío y se quedaron encerrados en sus casas. Mudos como comadrejas. Petrificados en sus feudos estaban los que cuando vienen elecciones se desgañitan y se vuelven roncos diciendo que son el referente de la clase obrera. Mentira, puta mentira. Iznalloz ha fallado donde menos debía fallar, en la solidaridad, en el orgullo de clase, y en la rabia de la rebeldía. No se ha estado a la altura y lo digo claro y alto. El Ayuntamiento con alojamiento y comida, el SAT y el PIMOG, han estado en su sitio. Pero y la masa, y el calor humano, esa que da coherencia y sentido a las acciones ¿Donde estaba? ¡Quien trasmitirá ahora que en Iznalloz también hay grandes y urgentes necesidades!. No quiero pensar que si en vez de llegar personas que no se resignan a las políticas de retroceso puestas en marcha por los dos grandes partidos mayoritarios, se hubiese convocado para consumir cuatro perolas de carne con tomate, tres enormes paellas, tres arrobas de vino y un camión de cubalibres, el Pabellón de Iznalloz se hubiera quedado pequeño.

Me consta que pagaremos caro esta apatía. Ya la estamos sufriendo. Pero esto no va a mejor va a peor, y entonces las soluciones pasan por otras coordenadas. Que lástima, un pueblo como Iznalloz, ejemplo de rebeldía en otros tiempos, hoy sumiso y contemplativo, que sabe de emigración, de necesidades, de racismo, de tristeza, y ayer se escondió dándole la espalda a la realidad porque no iba con ellos lo de luchar por la DIGNIDAD.

Hemos fallado. O no, quien sabe. Cuatro valientes, si, cuatro valientes les dieron la bienvenida y se marcharon avergonzados. Allí quedaron los altavoces mudos. Allí se quedaron los asientos vacíos y los mensajes en el zurrón. Allí en el pabellón descansaron los que en vez de ser animados, apoyados y elevados por su gesta, nos pidieron humildemente disculpas por molestar y alterar la paz de Iznalloz. No pasa nada decían. Somos conscientes de lo que está pasando, esto es un fiel reflejo, pero alguien tiene que hacer esto que estamos haciendo. Basta de PARO. Basta de RECORTES. Basta de MENTIRAS.

Las marchas trataran de visualizar los grandes males del país que son los siguientes:

La lacra del paro y sus consecuencias humanas, como la desesperación, la desesperanza, la depresión, la descalificación, la pérdida de seguridad en uno mismo, la pobreza, el hambre, la miseria, etc. El paro es un drama humano que las cifras son incapaces de expresar y que afecta a casi 6 millones de personas, siendo especialmente grave entre los jóvenes y los mayores de 50 años. Un país que no da perspectivas a su juventud, y ésta queda abandonado a la desesperación, a los malos empleos, a la precariedad o al exilio, es un país sin futuro. 1 de cada cuatro españoles es pobre. Cifras nunca vistas. Revertir este orden es el objetivo de las marchas y no otro.

Han pernoctado en Iznalloz. Un caldo servido por el Ayuntamiento les dio la vida. Por la mañana, al ser de día, después de dejar el Pabellón como una patena, salieron de Iznalloz sin ruido, con la cabeza alta y la DIGNIDAD integra, camino de Madrid. Iznalloz los ignoraba.

Que lección, que gran lección. Por favor, no seamos cómplices, Iznalloz no puede, no debe actuar así.

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